Yoga de la risa: Ejercicios para salir de la tristeza


TEXTO: Francisca Vargas V.- www.Emol.com

La vida está llena de altos y bajos. Las emociones van y vienen. Apegarse a una más que otra es una desdicha segura, porque significa que en la mente de esa persona está la ilusión, la fantasía de querer controlar todo lo que pasa. Algo imposible. Entonces, para vivir mejor y obtener un bienestar, una de las claves estará en aprender a fluir y conocer sobre lo qué es la impermanencia y que ‘cambia todo cambia’, es más que una canción famosa. Es la ley de la vida. Amanece, anochece, primavera, verano, otoño e invierno. Nace, muere.

Pero más allá de la filosofía de autoconocimiento hay acciones básicas que se pueden aprender. Por ejemplo, existen ejercicios físicos básicos que educan al cuerpo para salir de estados tristes o amargos y abrirse a la luz, hacia la sanación y alegría. Uno de los más cómicos es el Yoga de la Risa.

Tosha Tobias, Maestra de Yoga de la Risa (www.yogadelarisa.cl) certificada por el creador de esta técnica, el médico de la India Dr. Madan Kataria, indica que la risa natural es una acción terapéutica.

“Nuestro yoga es un ejercicio que relaja la mente, el cuerpo, las emociones y tiene muchos beneficios espirituales y de salud. La risa baja los niveles de estrés y te permite vivir la vida más alegre”, seduce.

La acción de reír, añade, hace que puedas tomar los problemas de la vida con alegría y lograr que el peso de la vida se vuelva más liviano, porque mientras ríes “no estás pensando, vives el presente y andas menos preocupado”. No significa que la persona deje de ocuparse de sus responsabilidades sino que a través de una sonrisa se pueden arreglar conflictos e incluso, un grupo laboral puede llegar a  funcionar mejor. “Es lo contrario de volverte light, con el ejercicio de la risa, le otorgas la importancia adecuada a cada situación sin volverlas absolutamente graves”.

Además, comparte, que para practicar el Yoga de la Risa que se creó en 1995, no es necesario tener ningún conocimiento previo y no presenta mayores contraindicaciones, salvo para embarazadas en los últimos meses y personas con lesiones en el área abdominal.

“En las sesiones no se cuentan chistes sino que hacemos ejercicios físicos, de respiración y algunas dinámicas con aplausos, juegos, bailes, cantos que provocan risa, ya que el cuerpo no diferencia entre una risa natural y otra que no lo es, generando endorfinas que hacen que te sientas mejor y liberas tu estrés. Al final, realizamos una adecuada relajación”, comenta Tosha Tobias.

Cognitivo corporal

Otra técnica interesante es el Método de Integración Cognitivo Corporal (www.cognitivocorporal.cl), desarrollado por la bióloga Carmen Cordero, quien trabajó por 12 años junto a Humberto Maturana y Francisco Varela en Investigación en la Universidad de Chile y en su tesis elaboró ¿cuáles son las dinámicas de acción de las emociones? Ahí partió este modelo.

Larisa Michell, terapeuta corporal del centro, con conocimiento en varias otras técnicas, explica que este método se mueve a nivel biológico para entender la conducta y lo que hace, es reconocer las disposiciones físicas de las emociones en el cuerpo y las trabaja a través de ejercicios físicos y la conversación.

“Las emociones básicas del cuerpo son el miedo, la pena, la alegría y la rabia. En cada una de ellas hay una cierta disposición muscular. Es decir, se contraen unos músculos diferentes que otros y hay tonicidades distintas, gestos musculares más desarrollados que otros, según cual sea la emoción más desarrollada en el cuerpo”.

Asegura que el bienestar de una persona tiene que ver con el poder transitar en estas cuatro emociones básicas sin quedarse anquilosado en ninguna de ellas. “No miramos a la pena como algo negativo, ni tampoco a la rabia o el miedo. Todas son absolutamente necesarias y nos conducen a distintos tipos de accionar”, refuta.

Como ejemplo, señala que una persona que vive más en la alegría o en la pena tendría un tipo de tonicidad más bien blandita, suelta o hipotónica muy parecida en ambos casos, ya que en éstas, su modelo biológico tiene que ver con el establecimiento de una relación con el otro en la alegría y la pena, con el rompimiento de la relación con el otro.

“Para sacar de la pena lo que hacemos es meterlos en una tonicidad muscular más desarrollada y que está relacionada con la rabia. En ella, la musculatura está  mucho más tomada. Por tanto, hacemos ejercicios que apuntan a desarrollar la tonicidad muscular”, comenta.

La técnica señala que al tener una disposición muscular blandita es fácil quedarse  estancado. En tanto que el miedo será la emoción que llevará a pensar. “Quienes sienten permanentemente miedo son personas muy explicativas, analíticas y ponen mucha atención a lo que piensan. Están siempre alertas y por tanto, su musculatura está densa. Son de cuerpo delgado y alargado. Su foco de atención está puesto en la cabeza”.

Sea cual sea, la idea de estas terapias será aprender a ser y tener un cuerpo más flexible, que fluya, se mueva y no se quede atascado en ninguna emoción. “Si puedo reconocer cuando estoy pegada, tengo la posibilidad desde el cuerpo, mover las placas musculares y entrar en otras emociones para fluir. Me emociono y luego pienso”, inspira Larisa Michell.

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